Manuel Lillo deja la Banda Sinfónica de Madrid por jubilación
| | “Ahora jubilado trabajo como antes, sino más” |
Manuel Lillo Torregrosa (San Vicente del Raspeig, 1940), a pesar de jubilarse va a mantener dos sanas costumbres: seguir disfrutando, como siempre, de la música y levantarse todos los días a la seis de la mañana. Este compositor y músico ha hecho carrera en la capital del país, en la Banda Sinfónica de Madrid. Tras cincuenta y un años de apasionante profesión le llega el momento de descansar, ¿o no? La música y las nuevas tecnologías siempre se han llevado bien.
De hecho, muchos grupos se han dado a conocer aprovechado las virtudes de internet y la histeria colectiva que existe por participar en las redes sociales. Grupos de rock, rap, pop, heavy y cualquiera de sus derivados tienen en el Facebook una herramienta de marketing muy poderosa. A un músico y compositor de setenta años de edad, tampoco se le ha escapado este hecho. Conocido en este medio como el Maestro Manuel Lillo, le podemos ver en su avatar en una calmosa imagen del músico en blanco y negro leyendo una partitura.
Quizá los modos y las formas no se ajustan al guión establecido para la música “seria”, pero es que a Manuel poco le ha importado lo convencional, en lugar de tocar el piano o el violín, como hacen muchos y muchas, se dedicó de lleno al requinto, que es como un clarinete pero más pequeño.
-Pregunta: ¿Usted es de los que ha contado los días que le quedaban para jubilarse? -Respuesta: Nunca. Mi trabajo en la banda siempre ha sido muy distendido. Y, ahora, jubilado, sigo trabajando igual que antes, sino más.
-P: Usted se fue muy joven a Madrid en busca de oportunidades.
-R: Si, pero se puede decir que he estado más tiempo aquí (San Vicente del Raspeig) que allí (Madrid), eso es al menos, lo que me decía mi familia sanvicentera.
-P: ¿Y cómo lo ha conseguido? -R: He tenido la suerte de que a mi esposa, Carmen, le ha gustado mucho el pueblo y he venido mucho... y seguiré viniendo con frecuencia.
-P: ¿No le apetece establecerse definitivamente en San Vicente? -R: Ya me gustaría. Estaría bien poder comprarme una casa aquí, en el pueblo en el que nací. De hecho, todavía está en pie la casa en la que nací, en el Carrer Forn (actualmente Pi y Margall). Ya me gustaría comprarla pero ¡ay, amigo! estas casas viejas son las que más valen ahora.
-P: En su trabajo siempre ha llevado en su corazón a San Vicente...
-R: Desde luego, de todas la obras que tengo, la mayoría son dedicadas al pueblo, en total unas catorce o quince.
-P: Tras cincuenta años en la Banda se ha jubilado, ¿se acuerda de sus primeros años en la gran capital? -R: Desde luego. Recuerdo que el sueldo de la Banda no daba para mucho, tenía que trabajar en bailes, en salas de fiestas tocando el piano.
Recuerdo que vivía en una pensión y mis amigos se reían de mi: ellos trabajaban en bancos y yo en el Ayuntamiento. Pero ahora me toca reírme a mí.
-P: Una vida muy bohemia...
-R: El caso es que ganaba más dinero en las orquestinas que en la banda. También compuse canciones para cantantes como boleros, rumbas, etc. Aquello fue a más y puse con unos amigos, Juan Bautista y Felipe Campuzano, una academia de canto. Campuzano, gran amigo mío, compuso algún exitazo que otro como, por ejemplo, el Achilipú de las Grecas. Yo también hacía mis pinitos con Perlita de Huelva, Antonio Molina o Alejandro Conde, entre otros. Poco después, comencé a hacer música sinfónica, con un proyecto llamado LIM (Laboratorio de Interpretación Musical)con el que he recorrido todo el mundo. Además, ya tengo muchas obras registradas que han interpretado bandas extranjeras y nacionales.
-P: Con qué se queda, ¿con la interpretación o la composición? -R: He tenido diferentes momentos en los que ha predominado una más que la otra. Cuando era joven, estaba en los inicios y pensaba en ganar dinero, era la interpretación.
Incluso, antes de irme a Madrid, gane un algo de dinero con una orquesta, la Yuman, que forme con unos amigos. Tocabamos en Alicante, también en la Iglesia en alguna boda, recuerdo que nos daban cinco duros (quince céntimos de euro). Lo de dar prioridad a la composición vino después.
-P: Antes ha comentado que tiene mucho trabajo, ¿nos puede avanzar alguno de sus proyectos actuales? -R: Con la Sociedad Musical La Esperanza vamos a grabar un disco compacto en el que tengo que poner la música. La idea es que salga a la luz en Santa Cecilia, en el mes de noviembre. Las obras que he seleccionado son todas de aquí, obras dedicadas al pueblo como el himno del Bicentenario que se realizará en colaboración con la Masa Coral La Aurora, creo que esta es la obra que cerrará el disco.
-P: ¿Puede extenderse más sobre este proyecto? -R: También le puedo decir que incluiremos otras obras como la que le dediqué al concejal Rafael Lillo Tormo, otra a una Bellea del Foc, o dos piezas inspiradas en varias reinas de las fiestas. Igualmente estarán presentes un pasodoble, que está en trámites, sobre el pueblo y será un estreno absoluto.
También he pensado en la pieza que compuse en conmemoración del quinto aniversario del Conservatorio de música, la que hice para Dona Lluna. En definitiva, sesenta minutos de música sobre el pueblo. |