Lidia García Melero Premio Nacional Extraordinario de Ciclo Formativo de Grado Superior
| | “Han sido dos de los mejores años de mi vida” |
Cuando escuchamos que alguien está estudiando en el instituto inmediatamente nos viene a la cabeza una idea precisa: el de un adolescente con mucho recorrido por delante. Si tomamos como referencia este concepto, la biografía de Lidia García Melero (San Vicente del Raspeig, 1974) difiere notablemente. No es la única pero sí es cierto que su historia es poco frecuente.
Adultos en la formación reglada haberlos, haylos, aunque el caso de Lidia se sale de la norma para saltar a las páginas de los periódicos por un hecho trascendental, ha sido reconocida por el Ministerio de Educación como Premio Nacional de un ciclo formativo de grado superior, concretamente el de Administración y Finanzas. Y no es para menos. La nota media que ha obtenido en su curriculum es un diez, doce asignaturas en las que sus profesores han valorado sus conocimientos y trabajo en cada materia con la máxima nota. El curso pasado, Lidia ya apareció en las páginas de nuestro periódico al ganar el Premio Extraordinario de la Comunidad Valenciana.
Este año, le esperaba el premio gordo.
Lidia es Diplomada Universitaria en Óptica, una titulación con la que no fue fácil abrirse camino en el mercado laboral, “conseguí trabajo en una óptica en Sevilla y hasta allí me fui pero tuve que volver a San Vicente en el año 2002 por cuestiones familiares”, explica nuestra protagonista.
De vuelta en su casa, retoma la búsqueda de empleo con la misma suerte que tiempo atrás, situación que le obliga a plantearse un cambio en su perfil laboral. Lidia toma la decisión en el año 2005 de matricularse en un ciclo formativo de grado superior en el IES San Vicente, el de Administración y Finanzas. Pero unos días antes del inicio de curso los médicos le informan de que padece una enfermedad muy delicada y Lidia debe posponer esta nueva singladura en su vida académica y personal.
Con el visto bueno de los galenos, Lidia retoma su objetivo y comienza sus estudios en el año 2006, compaginando los tratamientos médicos con la asistencia a las clases en el centro de secundaria. Lidia valora los dos años que ha durado su formación como, “dos de los mejores de mi vida”. Y no es de extrañar, en ese tiempo ha superado con la máxima nota sus estudios y también ha vencido a una complicada enfermedad.
Además, Lidia se colocó nada más acabar sus estudios, ahora soy la administradora de una organización sin ánimo de lucro como es FEYDA”, puntualiza.
Ser una alumno o alumna diez requiere un esfuerzo y una disciplina que no es incompatible con tener una vida al margen de los estudios, “sabemos tener vida propia y he podido ir de fiesta cuando se ha presentado”, explica Lidia que recuerda el discurso del Ministro de Educación, Angel Gabilondo, durante la ceremonia de entrega del Premio Nacional Extraordinario el pasado 6 de abril en Madrid. “Fue un discurso muy bonito y me emocioné mucho”, recuerda Lidia. Un momento único en el que se acordó de las personas que le han apoyado en estos últimos años, su madre y su marido: “quiero agradecerles el apoyo que me han dado, sus ánimos, son los que han hecho todo sea más fácil para mi”. Lidia también tiene unas palabras para su padre, “este premio se lo dedico a él, quien estará muy orgulloso de mi por lo que he conseguido”.
El retorno de Lidia al instituto ha sido una experiencia difícilmente repetible, “he hecho muchas amistades, compañeros y profesores incluidos”.
De entre ellos se refiere a “Luisa Escolano, ha sido mi profesora, mi tutora y mi amiga, hemos compartido muchas cosas durante estos años aunque también quiero agradecer a todos los demás su trabajo y humanidad”. Lidia también tiene palabras de cariño para su prima Bea, curiosamente, compañera de estudios en estos dos años, “con la que he creado una gran amistad, un buen apoyo también para mi”. Lidia se ha ganado el derecho a dar un consejo a los jóvenes que cursan estudios actualmente, “pase lo que pase, se debe tirar para adelante, hay que tener confianza en uno mismo sin renunciar a nada de lo que te progongas”. |