Entrada Cristiana
La entrada de comparsas cristianas gozó de la espectacularidad que requiere el día grande del bando Cristiano. Una vez transcurrió el boato de la comparsa que ostenta la capitanía le tocó el turno al resto de festeros afines al bando de la Cruz. A Cristians le siguió los Contrabandistas, una de las comparsas más espectaculares de las fiestas, por su idiosincrasia y por su peculiaridad a la hora de desfilar, siempre a ritmo de pasodoble. A continuación le llegó el turno a los belicosos Almogàvers, considerados por su valentía como el mejor tercio de la Corona de Aragón. Al ritmo de la marcha cristiana entraron los trabajadores de la madre tierra, los Maseros quienes provistos de sus originales atuendos y aperos de labranza arrancaron los aplausos del público. Tras ellos, la elegancia y la templanza llegó de la mano de la comparsa los Caballeros Templarios que volvieron a enamorar a todos los presentes con su estilo al desfilar. Acto seguido, los Estudiantes desfilaron con sus lápices y cucharas de madera representando el conocimiento en la batalla.Poco después le siguió la comparsa Visigodos con toda su artillería, entre la que se encontraba las dos filadas de la escuadra Guerreros Tadmires. Los siguientes en desfilar fueron los Astures que con la gracia habitual de estos festeros escucharon los aplausos de los espectadores entusiasmados.
Finalmente, y como aperitivo del boato del Alférez cristiano, desfiló el ejercito Nómada, con sus impresionantes armaduras guerreras y listos para entrar en acción. |