Por alusiones
| | Gerardo Romero Reyes
Coordinador de EU |
Por alusiones me veo obligado a contestar a dos cartas a la vez aparecidas en El Raspeig (18-6-2010) uno de los escritos dirigidos a mi aparece como: CRITICANDO A LA CRITICA y la otra LO QUE NOS UNE.
Empezaré por la segunda. Este chavalote comienza el escrito asegurando: donde habiten personas habrá corrupción. Seguramente jamás te habrás planteado que ese comentario no es más que una frase hecha o quizá la percepción que tienes de ti mismo y de tu entorno.
Tus pocas entendederas te hacen caer en comparaciones tan absurdas como asegurar que por unos cuantos clérigos culpables se condene por ello al resto de la iglesia.
La diferencia estriba en que cuando a un profesor, un fontanero, un karateca cae en la tentación, comete un delito y paga por ello. Cuando un cura abusa de los niños comete un pecado, y con que vuestro PAPA pida perdón todos aliviados y puros de nuevo.
Te recordaré que la iglesia ha tardado décadas en pedir perdón por los abusos a menores.
Mientras exista el concordato habrá casilla para con la iglesia.
Pero no equivoques a nadie, cuando tu marcas la casilla para ti no supone ninguna donación extra sólo indicas donde quieres que vaya tu dinero. Por esa regla de tres debería existir diferentes casillas, una ecológica, otra bienes sociales, otra (porqué no) para otras religiones, etc… Te lo repetiré para terminar: las personas (…?) que forman la iglesia cuando abusan de los niños no han cometido errores, han cometido el más bajo y repulsivo de los delitos, aunque para vosotros los creyentes siga siendo un pecado. Indignante no, ¿o sólo pecado? En cuanto a la carta de Don Alberto ¿qué puedo contestar a un señor que no acepta a la ley de la homosexualidad, ni la ley del aborto, ni la ley de dependencia? Un señor al que supongo indignado porque yo amparándome en mi derecho a la libertad de expresarme, llamo retrógrados y fascistas a los hijos y seguidores de la España gris, de la España donde se abortaba en Londres, donde los homosexuales se ocultaban y eran motivo de burla y de desprecio.
Una España donde el papel de la mujer era exclusivamente servir al hombre, cuidarle y respetarle todos los días de su vida.
(La ley de dependencia de la que usted no tiene conocimiento protege a las personas con minusvalías importantes. La competencia de esta ley es de las autonomías y de los ayuntamientos) Ahora aunque falta camino por recorrer la mujer está totalmente integrada en la sociedad y está en condiciones culturales y sociales de desempeñar cualquier cargo. Esto se llama IGUALDAD.
La ley de la homosexualidad protege y da derecho a casarse a dos personas del mismo sexo, con libertad y sin complejos.
Esto se llama IGUALDAD.
Un saludo en libertad Don Alberto.
Gerardo Romero Reyes
Coordinador de EU |