Alergias primaverales
Esta primavera todos las previsiones apuntan a una primavera fuertecita para los alérgicos, tanto los de dos patas como nuestras peludas mascotas. En los animales hay muchas enfermedades relacionadas con los cambios primaverales, pero a diferencia de los humanos, cuando hablamos de procesos de atopia, casi todos terminan con manifestaciones exclusivamente cutáneas, con intensos picores como el rey de los síntomas y el que más calidad de vida resta a nuestros animales. El picor que producen estas enfermedades es muy intenso, tan intenso que pueden llegar a automutilarse y producirse heridas muy aparatosas, heridas que van a complicar el tratamiento.
Para descubrir si nuestro perro es alérgico, mas concretamente atópico, el primer síntoma que debemos observar la intensidad de rascado de nuestro animal. Todos los perros y gatos se rascan, es parte de su comportamiento, pero cuando esos picores empiezan a superar ciertos límites debemos sospechar en esta patología. Para saber si superamos estos límites podemos hacernos algunas preguntas ¿En una escala del uno al diez, qué intensidad de picor pensamos que tiene nuestra mascota, mas de cinco? ¿deja de comer para rascarse? ¿paseando por la calle se para y empieza a rascarse? ¿prefiere dejar de jugar cuando está con otros perros para rascarse?. Si respondemos de manera positiva a laguna de estas preguntas debemos empezar a sospechar en una animal con patología de este tipo.
Otros síntomas que nos ayudarán serán el enrojecimiento de la piel en general, heridas por rascado o automordiscos, y suele asociarse a otros síntomas como caída de pelo, caspa, piel seca...
Nuestro veterinario será el que determine si nuestra mascota padece alguna de estas enfermedades, pero es fundamental que aunque los síntomas sean siempre muy claros, debemos realizar determinadas pruebas cutáneas, como raspados de piel y otras, para asegurarnos que no existan patologías oportunistas que podrían impedir el tratamiento directo.
En cuanto al tratamiento, suelen ser animales difíciles de manejar a largo plazo. Son enfermedades crónicas, que no se curan, se controlan y desaparecen los síntomas.
Según en la fase en se diagnostica, puede ser necesario iniciar varias terapias al mismo tiempo, antibióticos para controlar las infecciones secundarias, hidratantes de piel, baños medicados, ... y la terapia propia de la atopia en sí. Hasta hace pocos años, la única terapia específica eran las cortisonas, que evitaban los síntomas, pero a largo plazo tenían bastantes efecto secundarios.
Ahora existen terapias inmunomoduladoras que con menos efectos secundarios controlan estas patologías en el largo plazo. Son animales que debemos tenerlos en palmitas, utilizan su champú específico, mucho cuidado con la alimentación, funcionan muy bien los piensos específicos para animales alérgicos, deberemos extremar el cuidado antiparasitario externo y el interno... y un largo etcétera, pero siempre cualquier cosa antes que permitir que nuestro animal se mate a picores, no debemos consentirlo con lo que han mejorado las terapias en estas patologías.
D. Julio C. de Eusebio Rojas
Veterinario Centro Veterinario EUSGAR
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